Burbuja inmobiliaria – Qué es, definición y concepto | 2022


Una burbuja inmobiliaria es el aumento excesivo e injustificado de los precios inmobiliarios. En común, la causa de las burbujas inmobiliarias es la especulación.

En otras palabras, una burbuja inmobiliaria presupone un crecimiento exorbitante de los precios de la vivienda sin ninguna razón que justifique verdaderamente el aumento del valencia de los inmuebles.

Económicamente, una burbuja implica que el aumento excesivo de los precios de las propiedades se produce muy por encima del crecimiento financiero de un país. De ahí que llegue un momento en el que estalla la burbuja inmobiliaria con una válido caída de los precios, poniendo en peligro la posesiones del país.

¿Qué factores acaban provocando las burbujas inmobiliarias?

Los factores que acaban provocando estas burbujas son:

  • Especulación: La gran razón de las burbujas inmobiliarias es la especulación. Esto implica agenciarse una propiedad y luego revenderla a un precio más suspensión. Así, las constructoras piden más préstamos, mientras la demanda de inmuebles se dispara y los precios se disparan.
  • Aumento de hipoteca: Cada burbuja inmobiliaria trae consigo un válido aumento de las hipotecas. Sin retención, no hay certeza por cuánto tiempo seguirán subiendo los precios de la vivienda, mientras que, en muchas ocasiones, los bancos conceden préstamos a clientes irresolubles. En medio de esta remolino, se ofrecen créditos en condiciones más económicas, continuando con la dinámica de construcción de nuevas propiedades.
  • Ámbito edificable: Transmitido el válido atractivo de la construcción, ésta se convierte en un sector de gran importancia en la posesiones doméstico. Por consiguiente, el sector conocido no pondrá trabas a la aprobación de nuevas parcelas edificables, sino todo lo contrario. Por lo tanto, una gran cantidad de nuevas urbanizaciones surgen en lotes desiertos.
  • Segundas casas: Dada la flexibilidad del crédito, con condiciones muy favorables para los particulares, muchos se animan a comprar una segunda vivienda. Hay quien lo hace para disfrutar de una segunda residencia o para obtener una plusvalía vendiendo esa segunda propiedad. En cualquier caso, el resultado es un válido aumento de la demanda de vivienda, lo que lleva a los promotores inmobiliarios a construir nuevos asentamientos. Todo ello contribuye a atizar la subida de los precios de la vivienda y, por consiguiente, alimenta la burbuja inmobiliaria.

¿Qué significa el estallido de una burbuja inmobiliaria?

Luego de primaveras de crecimiento injustificado de los precios de la vivienda, la burbuja inmobiliaria podría reventar. Llega un momento en el que los clientes, en situación de insolvencia, no pueden hacer frente a las hipotecas. Los prestamistas comienzan a recuperar casas y los riqueza raíces dejan de ser un activo confiable, lo que hace que los precios de las propiedades caigan drásticamente.

Las secuelas de una burbuja inmobiliaria traen consigo artículos económicos devastadores. La construcción deja de ser un sector dinámico y se destruyen numerosos puestos de trabajo directos e indirectos, lo que se traduce en un válido aumento de la tasa de paro.

Delante el aventura de insolvencia de nuevos clientes, los bancos suben los tipos de interés, mientras se derrumba la confianza en la posesiones.

El país se verá deslizado a la recesión y, frente a las perspectivas económicas desfavorables, las inversiones empresariales disminuirán significativamente. De hecho, hay despidos masivos en el sector privado, dejando a muchos trabajadores sin salario, lo que reduce el consumo de los hogares y afecta negativamente al PIB.

¿Cómo preparar una burbuja inmobiliaria?

Si poco han demostrado las últimas burbujas inmobiliarias es que tenemos que ser más rigurosos en el crédito para que no haya sobrecrédito. En este sentido, la supervisión adecuada de las instituciones bancarias es de gran importancia.

Asimismo, es fundamental monitorear si existe una brecha entre el aumento de los salarios y el aumento de los precios de las propiedades. De esta forma se podrá aprender si el país está en aventura de sufrir una burbuja inmobiliaria.

Un comportamiento más ético, tanto a nivel social como empresarial, basado en las buenas prácticas y la transparencia, permitirá asimismo evitar un crecimiento excesivo del precio de los inmuebles. Para ello es necesario proporcionar información fiable al consumidor y realizar valoraciones inmobiliarias realistas.



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