¿Cuándo está interesado en la creación de una sociedad anónima unipersonal?


Se podría decir que una SLU es prácticamente lo mismo que una SL con la diferencia de que, en la primera, todo el capital se concentra en una sola persona mientras que en la SARL se distribuye entre varios socios.

El accionista único puede ser tanto una persona física como una persona jurídica. Si es una persona física, las decisiones las toma personalmente. Si se trata de una persona jurídica, cuya capacidad de obrar se haga efectiva por sus órganos de representación y administración, éstos deberán ser los que tomen las decisiones relativas a la sociedad.

Especifique también que una SLU puede ser original o estar en proceso. En el primer caso, se entiende que un solo socio crea la sociedad y asume todas las participaciones y acciones. En el segundo caso, previamente habría varios socios, que eventualmente se reducirían a uno solo. Ambas situaciones deben ser inscritas en el registro mercantil.

Asimismo, cabe señalar que el socio y el administrador de la SLU no tienen por qué ser la misma persona.

Por lo demás, el tamaño de la empresa nada tiene que ver con la elección de SLU como fórmula jurídica en la que pueden trabajar un número ilimitado de personas.

¿SLU o autónomo?

La creación de una SLU es una opción que surge luego cuando entiendes que no necesitas más capital que el tuyo para desarrollar un negocio. La otra opción, cada vez que vayamos a operar como persona física, sería darnos de alta como autónomos y cotizar en dicho régimen.

Ante este dilema, conviene saber que los autónomos tienen responsabilidad ilimitada, es decir que responden con su patrimonio personal en caso de endeudamiento. Por su parte, la SLU tiene responsabilidad limitada, respondiendo únicamente con su patrimonio social en caso de pérdidas.

Por otro lado, si opta por constituirse en SLU, tenga en cuenta que tributa a través del Impuesto sobre Sociedades. Se trata de un impuesto a tanto alzado del 25%, aunque existen otros porcentajes que se aplican en distintos casos. Por otro lado, el trabajador por cuenta propia tributa por el IRPF. Un impuesto progresivo, que va del 19,5% al ​​46%.

Formalidades

En cuanto a los trámites de incorporación, son mucho más pesados ​​en las SLU que en las independientes. Como recuerdas en Nomo, para convertirte en SLU debes:

-Solicitar un certificado de denominación social en el registro mercantil para garantizar la exclusividad de nuestra denominación social.

– Abrir una cuenta bancaria a nombre de la empresa

-Obtener el número de identificación fiscal (NIF).

– Redacción de los estatutos de la sociedad.

– Presentar el impuesto a las transacciones corporativas. En la constitución de sociedades está exento, no hay que pagar nada.

-Inscripción en el Registro Mercantil.

En cuanto a las obligaciones contables, el independiente generalmente tiene menos obligaciones contables que una SLU donde debe presentar un balance de cuentas según el plan general de contabilidad.