«No se trata de vender, se trata de conseguir clientes»


Singularu nació en 2014 como un mercado que conectaba al público con artesanos para fabricar muebles o joyas, entre otros productos. “A partir de ahí, evolucionamos y giramos el modelo”, recuerda. Cristina Aristoy, CEO y co-fundador de la marca. «Desde el principio fuimos muy flexibles, en el sentido de que teníamos una idea, pero siempre teniendo en cuenta lo que quería el cliente». Aristoi y su socio, paco tormo, encontraron que las joyas funcionaban mejor. “Entonces decidimos ofrecerles personalización, ya que la marca es Singularu: piezas únicas para personas únicas. Pero en lugar de que cada uno lo dibujara desde cero, optamos por hacer maquetas y personalizarlas, lo que implicaba elegir el material, el acabado, el color de la piedra… Lanzamos ocho piezas al mercado y han funcionado muy bien. En ese momento, todo se hacía por encargo, por lo que nuestra producción estaba muy localizada a nivel nacional”.

Singularu continuó refinando su concepto. “Nuestra estrategia fue diseñar colecciones más cortas, producirlas, lanzarlas, revenderlas y fabricarlas nuevamente. De esta forma hemos intentado tener un catálogo siempre apreciado, lo más atractivo posible y que además cubra las necesidades de nuestros clientes, sin desarrollar series muy grandes, con stocks que no les gustan o que están pasando de moda. por último.

El modelo descrito es el que les ha permitido ocupar un lugar destacado en el mercado, con 20 tiendas propias y 6 franquiciadas, una red que esperan aumentar hasta las 66 unidades antes de que finalice 2023, a las que suman una facturación de casi 10 millones de euros en 2021, que esperan aumentar hasta los 16 millones este año. Y su expansión no se queda ahí. “Estamos en el proceso de finalizar los detalles para lanzarlo a nivel mundial. Una vez que entendamos y conozcamos este aspecto del negocio, iremos también a las tiendas físicas”.

Singularu nació como un proyecto digital, para abrir su primera tienda física en Valencia en 2017, lo que confirma, una vez más, que la flexibilidad es uno de los faros que guía el proyecto. En este sentido, Singularu es un claro ejemplo de no ceñirse obsesivamente a ese plan de negocio que visualizas en papel. “Una de las grandes lecciones es que hay que ser flexible”, confirma Cristina Aristoy. “El cliente ordena. Y siempre hemos estado muy pendientes de lo que necesitas. Al final no se trata de vender, se trata de conseguir clientes, fidelizarlos, confiar en ellos; No queremos venderle una joya a una persona, queremos acompañarla en todos aquellos momentos de su vida en los que necesite una joya”.

Ingeniero en organización industrial con formación en joyería, Singularu es su primera aventura empresarial, pero no para su socio. Y la chispa que encendió la marca tuvo lugar en Demium, un evento que reúne a diferentes perfiles de emprendedores con sus ideas de negocio durante un fin de semana.

EMPRENDEDORES: Asegura que “para ser emprendedor no es necesario tener grandes presupuestos”. CRISTINA ARISTOY: Lo que se necesita es tener una idea y el deseo. En cuanto al dinero, no creo que sea una excusa; se puede hacer mucho con muy poco. Formas una empresa, con los 3.000 euros necesarios, ya partir de ahí encuentras tu camino. Hay que ser flexible, estar abierto a lo que quiere el cliente. Siempre nos hacemos estas dos preguntas: ¿el cliente lo necesita, está dispuesto a pagar? Si cumples con ambos consejos, lo seguimos haciendo. Haciéndonos estas preguntas hemos llegado a donde estamos hoy.

EMP. : Mantienen a día de hoy esa filosofía de lanzar colecciones cortas, para preservar la exclusividad y singularidad de la oferta, ¿no? Es así. El sector de la joyería era muy fuerte en España, pero de alguna manera se estaba muriendo. Estaba muy fuerte en la parte dorada y queríamos hacernos un hueco, así que nos dimos cuenta de que teníamos que ofrecer algo que no tenían el resto de marcas. Y el tema de la platería a precios accesibles es un poco lo que nos permitió diferenciarnos.

EMP. : ¿Todas las monedas son de plata? Es nuestro principal material, al que añadimos dos colecciones -las más premium- de oro de 18 y 9 kilates, que se complementan con una colección de piezas de mayor tamaño en latón. Pero al final, en todas las estancias, independientemente del material, el trato en los baños es el mismo.

EMP. : ¿Concentráis el 100% de vuestra producción en España? QUE : Todos nuestros fabricantes son nacionales. Sucede que algunas piezas se fabrican en el exterior, porque aquí no existe la maquinaria ni la especialización en este producto. En este caso, hablamos con la fábrica, les decimos que necesitamos ese producto específico y lo encontraremos donde se fabrique mejor.

EMP. : Empezaron como una empresa nativa digital, luego dieron el salto a la tienda física, ¿por qué? QUE : Son dos canales muy complementarios y nos han ayudado mucho. El comercio electrónico, por ejemplo, no te da la inmediatez de «voy a la tienda, lo pago y lo uso». Por otro lado, es imposible tener espacios físicos en todas las regiones de España, así que donde no llegas con tiendas, vas con e-commerce. Et les magasins, quant à eux, c’est toujours du divertissement, où les gens ont envie de se faire plaisir, d’essayer le produit, sans oublier qu’il faut aussi avoir des points de contact pour les questions, les retours, en caso de problema…