Teletrabajo: 17 prácticas para alcanzar el bienestar físico, mental y emocional


El teletrabajo es bueno, o debería serlo. Dependiendo del nivel de experiencia, cuando trabajamos desde casa tendemos a ser más productivos. Así lo demuestran numerosos estudios, como el realizado en Harvard Business Review donde se concluyó que trabajar desde casa anima a los trabajadores de oficina y digitales a “centrarse en el trabajo que realmente importa”.

El peligro aquí es saber qué se entiende por “el trabajo que realmente importa”. Intuimos que se refieren únicamente al resultado final, a la productividad diaria, a lo que comúnmente llamamos concentración. Pero ver trabajar solo así es peligroso.

silvia rivera, arquitecto y fundador de Dowe, está especializado en diseño, gestión del cambio hacia nuevas formas de trabajo e innovación aplicada a los espacios físicos de trabajo. En este sentido, desde 2016 ayuda a empresas y startups -especialmente en fase de scale-up- a adaptar y transformar sus espacios de trabajo, habiendo trabajado, entre otras, con empresas de la talla de Spotahome, Deliveroo en España o Citibox. .

Cuando todo se vuelve foco

Fue a raíz de la pandemia que la gran mayoría de los trabajadores se vieron obligados a convertir sus casas en oficinas. Es cierto que, todos en casa, los ambientes no eran los más propicios para lograr lo que se llama el estado de flujo de trabajo, es decir productividad y felicidad.

Pero nadie nos ha enseñado a teletrabajar de manera efectiva tampoco. Simplemente nos limitamos a disponer un pequeño espacio de la casa e intentar reproducir en la medida de lo posible los hábitos de trabajo que aplicábamos en la oficina, pero con algunas diferencias fundamentales: no socializábamos ni aprendíamos de nuestros compañeros. Al fin y al cabo, como dice Silvia Rivela, somos seres gregarios y aprendemos mucho hablando con los demás. “Con el teletrabajo todo se ha convertido en foco, foco y foco”

Con el objetivo de ayudar a las empresas a mantener su continuidad y a todas aquellas personas que, de la noche a la mañana, se encuentran trabajando en el salón de su casa, Rivela ha diseñado un curso llamado “Hackea tu casa para trabajar mejor en remoto”.

Convencidos de que el espacio de trabajo impacta en las personas en tres tipos de bienestar: físico, mental y emocional, es necesario buscar un equilibrio entre estas tres dimensiones. Para ello, propone la incorporación de una serie de prácticas y dinámicas en cada uno de estos tres aspectos que te ayudarán a trabajar mejor desde casa.

Buenas prácticas para el nivel físico

Algunas, como la silla ergonómica, son muy conocidas, pero otras menos. Estas son algunas de las prácticas recomendadas por el especialista para preservar nuestra salud física.

1.-No te sientes más de dos horas seguidas. Lumbalgias, hernias, contracturas… son solo algunas de las dolencias que se pueden desencadenar por estar 8 horas al día en la misma posición. Según Rivela, no es recomendable permanecer sentado y en la misma posición más de dos horas. Después de eso, recomienda levantarse durante 5-10 minutos. Como excusa para hacerlo, recomienda trucos como no tener la papelera en el lugar de trabajo, sino en otro espacio, o usar un vaso en lugar de una botella de agua para que tengas que levantarte cada x veces para llenarla.

2.-Insertar posturas. Para combinar el trabajo la posición sentada con la posición de pie. Para ello recomienda trucos como tener un elemento vertical, como una pizarra donde poder tomar apuntes, encontrar una mesa o un espacio más alto -hasta la tabla de planchar merece la pena-

3.-Reuniones en movimiento. Además de combatir el sedentarismo en el trabajo, iniciar una conversación mientras se camina también activa el cerebro. La reunión tampoco debe durar más de media hora. Lo mismo ocurre con las conversaciones telefónicas.

4.-Siéntate en la posición correcta. En plus d’avoir une chaise et une table de travail adaptées, il peut être intéressant de l’entremêler avec d’autres ressources, comme un ballon de pilates qui oblige à maintenir une posture correcte et à renforcer les muscles du dos ou de la caja torácica.

5.-Estiramiento. Si vas a afrontar una jornada laboral de 6 a 8 horas o más, es recomendable realizar antes y después unos ejercicios de estiramiento, del mismo modo que lo harías si te estuvieras preparando para correr una maratón de horas.

Buenas prácticas para el nivel mental

Esto es lo que nos lleva a alcanzar el estado de flujo, es decir, esos momentos en los que somos verdaderamente productivos cuando alcanzamos la concentración. Sobre este plano, estas son algunas de las recomendaciones de Rivela:

6.-Eliminar estresores externos: Se trata de evitar molestias sonoras o lumínicas que alteren nuestro estado de concentración.

7.-Elegir espacios cerrados o semicerrados. Para evitar distracciones, en este momento son preferibles los espacios cerrados o semicerrados, pero asegurando la entrada de aire fresco y luz natural.

8.-Ampliar el campo de visión. A menudo improvisamos la oficina frente a una pared, de modo que trabajamos como si estuviéramos siendo castigados. Es recomendable trabajar frente a una ventana que nos conecte con el mundo exterior pero sin perder el foco. Esto también nos permitirá llevar a cabo otra de las recomendaciones de este experto, que es levantar la vista del ordenador cada 20 minutos y mirar al horizonte, a un punto lejano, para relajar la vista y concentrarnos mejor.

9.-Incorporar elementos de biofilia. Es la ciencia que estudia el vínculo entre el ser humano y la naturaleza. Mostró que las personas, cuando estamos frente al mar o rodeados de un espacio natural, tendemos a reducir naturalmente nuestros niveles de estrés. Evidentemente no siempre podemos trabajar en estos espacios, pero podemos introducir algunos de sus elementos como plantas, sonidos que imiten a la naturaleza o luces que la simulen. De hecho, existen incluso lámparas que imitan los movimientos de las hojas de los árboles.

10.-Elimina el desorden. Aunque algunos prosperan en el caos como pez en el agua, la mayoría de nosotros funciona mejor en espacios organizados y limpios.

11.-Negocia para que respeten tu espacio y tu horario de trabajo. Es una buena idea aclarar con el resto de la familia o compañeros de piso que hay ciertos momentos en los que no te pueden molestar. Rivela también recomienda visibilizarlo utilizando ciertos elementos que avisan a los demás, como una bandera de un determinado color o un simple cartel como los que ponen en las puertas de los hoteles.

12.-Cuidado con la luz. Los seres humanos se rigen por lo que se conoce como ritmos circadianos, mediante los cuales experimentamos cambios físicos, mentales y de comportamiento que siguen un ciclo de 24 horas. Estos procesos naturales reaccionan principalmente a la luz y la oscuridad y afectan a la mayoría de los seres vivos, incluidos animales, plantas y microbios. En esta línea hay luces, como la blanca o la azul, que suelen emocionarnos, mientras que el amarillo u otros tonos más ambientales contribuyen a la relajación y el descanso.

13.-Evita los ladrones de tiempo: Es fundamental aquí distinguir entre las tareas urgentes e importantes y las que no lo son para no desperdiciar estos momentos de flujo con tareas que puedes hacer en cualquier momento. Es solo uno de los muchos ladrones de tiempo que obstaculizan la productividad.

Mejores prácticas emocionales

El objetivo de la inteligencia emocional no es reprimir las emociones sino aprender a gestionarlas y a manejar situaciones en las que aparecen emociones incontrolables, utilizando técnicas y estrategias que nos permitan reflexionar y reflexionar a la mejor opción. Según un estudio de Capgemini, la productividad puede aumentar hasta en un 20% cuando los miembros del equipo utilizan correctamente la inteligencia emocional.

A lo largo del día, cada uno de nosotros puede experimentar varios como enfado, rabia, desconfianza, tristeza, soledad, euforia… Muchos de ellos surgen de nuestra relación con los demás, así que aquí, además de las estrategias personales para lograrlo bien -siendo, también vale la pena tener en cuenta las adoptadas por la empresa para la que trabajamos.

Algunos de los consejos de Rivela en este ámbito son:

14.-Reserva espacios para malentendidos. Se trata de distinguir claramente el espacio de trabajo de los de ocio o descanso. En otras palabras, si decides que la cama es solo para dormir o relajarte, es una buena idea que nunca enciendas la computadora o tengas una llamada de trabajo.

15.-Desmontar el escritorio al final del día. También depende mucho del espacio disponible de cada uno. Si tienes una habitación habilitada solo como estudio de trabajo, no hay problema, pero hay muchos que trabajan en la mesa de la sala, la cocina o el dormitorio, es práctico que una vez hecho el trabajo, lo quites de la vista todo. tus herramientas de trabajo y guárdalas en algún lugar hasta el día siguiente.

16.-Establecer una dinámica de conexión. Ya hemos dicho que con el teletrabajo perdemos el contacto con los compañeros y el intercambio de conocimientos. A largo plazo, esto conduce a una desafección de los trabajadores hacia la empresa y una pérdida de compromiso. Por eso es interesante establecer dinámicas que promuevan ese contacto, ya sea físico o virtual, para unir a los equipos y no todo tiene que producirse.

17.-A cada uno su método. Después de haber hecho todas estas indicaciones, queda entonces en cada uno analizar su forma de trabajar y adoptar las prácticas que le resulten más cómodas para que su rendimiento sea superior pero sin cansarse más, todo lo contrario de lo que se pasa. Se trata, como argumenta este experto, de un cambio de paradigma, “el salto al trabajador del conocimiento”.