Daños a terceros – Qué es, definición y concepto | 2022


El daño a terceros consiste en el daño a cualquier entidad, físico o económico, causado por una persona a otra sin que ésta tenga una relación contractual previa.

Es el elemento principal que marca el nacimiento de la responsabilidad extracontractual. Estos daños pueden ser de cualquier tipo, es decir, materiales fácilmente cuantificables en dinero y físicos, por ejemplo, lesiones que tienen una cuantificación más complicada.

Asimismo, estos daños pueden ser causados ​​por una persona física o jurídica a otra persona física o jurídica. No existe relación previa entre la parte que los provoca y la que es su víctima. En caso de que exista tal relación contractual o cualquier actividad jurídica entre las partes, los daños y perjuicios se resolverán solicitando la indemnización de los daños y perjuicios contractuales.

Con la expresión daños a terceros entendemos aquellos daños que se producen fuera de una relación contractual entre las partes y, por tanto, se resuelven mediante las reglas establecidas por el código civil para la responsabilidad extracontractual.

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¿Qué es la responsabilidad extracontractual?

Para entender cuáles son estos daños a terceros, es necesario mostrar en qué consiste esta responsabilidad extracontractual.

La responsabilidad extracontractual consiste en la violación de una obligación de conducta que no está prevista en ningún contrato y causa daño a otra persona (daño a terceros).

Para entender esto, veamos un ejemplo: la persona A vive en el segundo piso y tiene una olla en el balcón, la persona B camina por la calle y de repente una olla lo golpea. A causó daño a B con su olla y no hay contrato entre ellos, ni siquiera se conocían, pero surge la responsabilidad civil extracontractual de A, que debe indemnizar o reparar el daño causado a B. Ese daño es daño a tercero fiestas.

Otro ejemplo muy común son los accidentes de tráfico. De hecho, el seguro que contratan los conductores tiene varias coberturas y una de ellas es el conocido como seguro a terceros. Esto quiere decir que cubre los daños causados ​​por la persona que ha contratado este seguro a otros conductores a los que ha causado daños, pero no cubre sus propios daños.

Daños a terceros

Estos daños tienen una consecuencia: deben ser indemnizados. Esto se hace a través de la compensación por daños. En caso de que se persigan tales daños, corresponderá al juez cuantificarlos y ordenar al causante indemnizar a la otra parte que sufrió el daño.

Estos daños suelen ser contemplados por las aseguradoras para ofrecer contratos de seguros que respalden a una persona física o jurídica frente a esta posibilidad. Por tanto, es obligatoria cuando una persona dispone de un vehículo o para una empresa ha contratado un seguro de responsabilidad civil que cubra los daños a terceros derivados de su actividad. Pero, ¿significa esto que si una persona entra en un negocio y sufre un infarto, el seguro del dueño del negocio debería hacerse cargo como daños a terceros? No, para que surja la obligación de indemnizar este tipo de daños se debe cumplir un triple requisito:

  • Que hay una acción o una omisión.
  • Que exista un nexo de causalidad entre la acción u omisión y el daño producido, es decir, que el daño haya sido causado por tal acción u omisión.
  • Si hay culpa o negligencia.
    • La falta deriva de no haber seguido las reglas básicas de conducta del ordenamiento jurídico y no previstas por la ley.
    • En la negligencia no hay voluntad, no se quiere mal. Ser negligente significa no seguir la debida diligencia, es decir, no seguir el estándar de conducta.



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