¿Estudiar mejora tu salario? | 2022


Los estudios, como todos sabemos, ocupan un lugar importante en nuestra vida, más ahora que la educación es cada vez más accesible en todo el mundo. No solo porque influyen en el rumbo que podemos tomar en nuestra carrera profesional, sino porque también nos pueden enriquecer a nivel personal. Sin embargo, nadie ignora que el estudio implica una gran inversión de tiempo, dinero y esfuerzo, a cambio de beneficios que no siempre son ciertos.

Por ello, en este artículo intentaremos responder a la pregunta del millón: ¿merece la pena estudiarlo? ¿Mejorará mi nivel de vida si invierto en mi educación?

Los beneficios de la educación

No todos los beneficios del estudio son cuantificables

Lo primero a señalar es que, como mencionamos anteriormente, los beneficios de estudiar no se limitan al ámbito laboral. En la medida en que la educación nos permita aumentar nuestra cultura y nos ayude a comprender mejor el mundo que nos rodea, nuestro crecimiento personal podrá verse fortalecido por ella.

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En este artículo, sin embargo, nos centraremos en los beneficios cuantificables del estudio. En otras palabras, veremos si es cierto que un mayor nivel educativo nos permite obtener un salario más alto en el mercado laboral, o si es solo un mito.

¿De qué dependen los salarios?

Para aumentar nuestro salario, debemos elegir estudios que realmente potencien nuestras habilidades en el ámbito laboral.

Si lo que buscamos es un buen salario, veamos qué nos dice la ciencia económica sobre el tema. A priori, el salario es la compensación que recibe un trabajador de su empleador, a cambio de su trabajo. Por supuesto, esta contraprestación nunca puede ser mayor que el valor que el trabajador aporta a la empresa, porque en este caso contratarlo no será rentable.

La variable de referencia es la Renta del Producto Marginal del trabajo, una estimación de cuánto aporta a la empresa la última unidad de trabajo contratada. Esta variable determina la demanda de trabajo, es decir, la cantidad que el empleador estará dispuesto a pagarnos.

Esto significa que cuando vamos a una entrevista, es poco probable que el salario que nos pueden ofrecer supere lo que nuestro empleador estima que podemos aportar. La buena noticia es que estudiar muchas veces aumenta nuestras habilidades y nos permite agregar más valor a nuestro trabajo. En cierto modo, es como si estuviéramos elevando esa restricción implícita en nuestro salario.

Ahora, no olvidemos que para que esto suceda, nuestros estudios realmente necesitan mejorar nuestras habilidades. En otras palabras, el conocimiento que adquirimos está relacionado con nuestro trabajo y nos ayuda a desempeñarnos mejor. Por eso es importante elegir bien qué estudiar, ya que el mero hecho de tener un título no garantiza que vayamos a trabajar mejor.

Otros factores a considerar

La situación en la industria, el mercado laboral y las regulaciones también pueden afectar cuánto nos pagan por nuestro trabajo.

Por otro lado, incluso si nuestras capacidades reales mejoran, no se garantiza que cobremos más. Primero, porque la situación del sector tiene un gran impacto en los salarios.

Piense, por ejemplo, en un arquitecto recién graduado que busca trabajo en una burbuja inmobiliaria, donde los precios de las viviendas nunca dejan de subir. En ese caso, los salarios tenderán a ser mejores, porque los ingresos de las constructoras por cada casa que el arquitecto pueda diseñar serán muy altos.

Ahora bien, si esa misma persona, con la misma educación, ha estado buscando trabajo mientras los precios de la vivienda están cayendo, será mucho más difícil conseguir un buen sueldo. Sencillamente, porque en este contexto dejará de ser rentable pagar buenos salarios, y por tanto los empresarios no estarán dispuestos a pagar tanto como en la fase ascendente de la burbuja.

Otro factor que influye es la oferta de trabajo, que es la cantidad de personas que estarán dispuestas a realizar un trabajo por un salario determinado. La abundancia de mano de obra disponible generalmente ejerce una presión a la baja sobre los salarios, mientras que donde hay escasez de trabajadores tienden a pagar mejores salarios.

Por eso puede ocurrir que en un trabajo poco cualificado que nadie quiere hacer, acabe pagando mejores sueldos que en otro donde faltan estudios, pero hay muchos candidatos.

Finalmente, también hay factores externos que influyen en los salarios. En muchas áreas, la regulación estatal o los acuerdos sindicales juegan un papel importante. En otros, incluso existen sistemas de cuotas o licencias (como en el caso de los médicos) que limitan artificialmente la entrada de nuevos trabajadores y así mantienen altos los salarios.

¿Es rentable estudiar?

Existe una correlación positiva entre el nivel educativo y el salario, aunque es una tendencia general que no se aplica a todos los casos particulares

Dicho esto, la evidencia muestra que, en general, estudiar mejora nuestro salario. O al menos, así es en la mayoría de los países de habla hispana, como podemos ver en el gráfico.

El caso más paradigmático es México, donde las personas con educación superior ganan, en promedio, más de 9 veces lo que ganan los trabajadores sin educación. Colombia y Chile siguen en el ranking, con una gran diferencia en los niveles de ingresos entre la población más y menos educada del país. Por tanto, podemos decir que el estudio y la formación son especialmente rentables en estos países.

Por otro lado tenemos a Cuba, España y Bolivia. En cuanto a la isla caribeña, solo podemos decir que dado que gran parte de la fuerza laboral está empleada en sectores regulados por el Estado, es difícil tomar los salarios como precio de mercado, ya que son fijados por las autoridades políticas.

España, por su parte, tiene una economía con graves desequilibrios entre la oferta formativa y las necesidades del mercado laboral. Estas carencias dan lugar a empleos calificados pero mal remunerados, que bajan la media y compensan el efecto de las profesiones mejor pagadas. Algo similar sucede en Bolivia, más allá de la diferencia entre los mercados laborales de ambos países.

El papel de la educación financiera

No se trata de adquirir conocimientos, sino de tener herramientas para tomar mejores decisiones

Por otro lado, también existe una rama de estudio que, aunque no esté relacionada con nuestro trabajo, suele beneficiarnos económicamente. Se trata de educación financiera.

En este caso, el objetivo no es solo acumular conocimientos teóricos. Al contrario, es una herramienta para ayudarnos a tomar mejores decisiones. Algunos de los cuales, por cierto, se relacionan con nuestra trayectoria profesional.

Imaginemos que tenemos la posibilidad de cambiar de trabajo y estamos analizando las condiciones de una oferta de trabajo. Con educación financiera básica, podemos entender cómo asuntos como convenios, impuestos, bonos, etc. nos afectan en el salario final.

Gracias a esto, podremos tener una idea más clara de cómo se puede traducir una oferta de trabajo en unas condiciones concretas. Lo que, a su vez, nos ayuda a tomar mejores decisiones en nuestra vida laboral.

La importancia de la formación

Si bien estudiar no siempre mejora nuestro salario, bajo ciertas condiciones aumenta mucho las posibilidades de que esto suceda.

En conclusión, podemos decir que dedicar tiempo y dinero a la formación es una buena inversión. Incluso sabiendo que un título no nos garantiza nada, sin duda mejora nuestras posibilidades.

Por supuesto, para que esto sea posible, debemos recordar los factores mencionados anteriormente. No podemos olvidar cuestiones como la evolución del mercado, la oferta y demanda de trabajo, los convenios y la legislación.

Lo más importante, sin embargo, es elegir bien lo que estudiamos. Por tanto, podemos centrar nuestros esfuerzos en aprender cosas que nos ayuden a trabajar mejor, sin olvidar la importancia de la educación financiera.

Por ello, desde Economipedia, el portal líder en educación financiera, animamos a nuestros lectores a seguir formándose y, por tanto, a invertir en su futuro.



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