Persecución – Qué es, definición y concepto | 2022


Hablamos de persecución cuando una persona o un peña es víctima, por parte de otro más válido, de actos violentos o intimidatorios. Esto, para que abandonen la conducta que motiva la persecución.

La persecución se refiere a la situación desfavorable que sufre un peña minoritario por motivos étnicos o ideológicos. En esta situación, es regular el uso de medios violentos y coercitivos como el secuestro, la intimidación, el encarcelamiento, la violencia física o el homicidio.

Vale aclarar que el concepto de persecución es muy amplio, por lo que puede presentar dificultades en su delimitación. A grandes rasgos, podemos asegurar que tiene dos significados. La primera es la que ya hemos explicado.

Sin incautación, en su concepción rígida, el significado de persecución se reduce al sentido idéntico del concepto, cuando una persona persigue a otra con alguna intención, como la detención de un delincuente por parte de la policía.

Pero, volviendo al primer significado de persecución, que es lo que nos interesa, ¿qué motiva a un peña a promover esta conducta sobre otro? Ideología y pensamiento político, pero todavía religión. El peña perseguidor entiende que los perseguidos tienen ciertas condiciones que son indeseables, como la creencia en una determinada ideología, religión o incluso su etnia. Esto postrero es particularmente provocativo, porque la etnia o la apariencia de una persona de ninguna forma determina su comportamiento, forma de pensar o su validez y capacidad como ser humano.

Tipos de persecución

Dada la amplitud del concepto, señalaremos los principales tipos de persecución y algunos de sus ejemplos.

persecución política

Este tipo de persecución ha sido una de las más comunes, inmediato con la persecución religiosa, a lo desprendido de la historia. Se caracteriza por la represión de las personas por motivos políticos o por ideología política. Normalmente lo llevan a sitio las propias instituciones estatales, ya sea de forma explícita o parapolicial.

Los que llevan a sitio la persecución política son aquellos países que ven una amenaza de antemano. Esto pone en peligro la ordenamiento del estado o la posición de sus gobernantes. Por eso toman las medidas antaño descritas para perpetuarse en el poder. Hay que asegurar que es propia de los regímenes antidemocráticos, en cualquiera de sus formas. Los países clasificados como democracias completas no utilizan este tipo de medios.

Algunos ejemplos recientes se encuentran en los totalitarismos clásicos como la Alemania facha, la Unión Soviética o, más recientemente, la Corea del Ártico bajo los Kim. Los nacionalsocialistas, una vez en el poder en Alemania, persiguieron a todos sus rivales, políticos o civiles. Así sucedió la tenebrosidad de los cuchillos largos, cuando las SS y la Gestapo acabaron con la mayoría de los rivales políticos de Hitler. Seguidamente, los judíos y otros grupos minoritarios sufrieron persecución, protagonizando el terrible Holocausto que hoy conocemos.

Stalin, durante su tiempo como líder de la URSS, todavía persiguió a todos los rivales políticos que encontró, incluso adentro de la propia élite gobernador, como en el caso de Trotsky y sus asociados. Asimismo persiguió a gran parte de la población, como en el caso de terratenientes, burgueses, religiosos o cualquier otro sector considerado antirrevolucionario.

Finalmente, la dinastía Kim y su régimen todavía tenían la tarea de perseguir y eliminar a cualquier oponente del estado. Como sucedió con Jang Song-thaek, tío de Kim Jong-un, pronunciado y ejecutado por traición. Lo mismo ocurre con cualquier disidente del régimen, condenado al destierro, al trabajo forzado oa la asesinato.

persecuciones religiosas

Este es el otro gran tipo de persecución que ha vivido el ser humano y en el que ha sido protagonista, quizás el más antiguo, ya que lo encontramos en la caducidad como origen del cristianismo.

En este caso, el motivo de la persecución es religioso. Como en el caso previo, puede ser promovido por instituciones estatales o grupos civiles organizados. Quienes la lideran entienden que los títulos que promueve una determinada religión son contrarios o aceptablemente al régimen o aceptablemente a los títulos que un peña juzga deseables.

Si hablamos de persecuciones por parte del estado, tenemos el ejemplo de los cristianos del antiguo imperio romano, que fueron eliminados por poseer puesto en peligro la integridad y mecanismo del imperio y el orden social. Asimismo sucedió con los llamados moriscos en el siglo XVII. Felipe III, tras la fallida integración de los musulmanes en el Reino de España, decidió expulsar del reino a los musulmanes que se habían convertido al cristianismo, por considerarlos un peligro en futuros conflictos.

Por otro flanco, como persecución religiosa fuera del estado, tenemos hechos en India donde, aunque es un estado laico, la existencia de religiones minoritarias como el islam y el cristianismo las hace vulnerables a los ataques de los hindúes, la religión mayoritaria. Por eso no se puede asegurar que haya una plena integración de todas las sensibilidades religiosas.

Impacto

Las persecuciones tienen una amplia variedad de consecuencias, todas negativas. Para emprender, generan la huida de gran parte de la población de un distrito, los llamados refugiados. Cuando se reduce el número de refugiados, su integración en otros países es más ligera. Pero, cuando su número es muy prócer, pueden surgir diversos problemas, como conflictos entre países anfitriones para ver qué cantidades pertenecen a cada uno de ellos; o conflictos entre los propios civiles, sobre todo, con los más intolerantes.

Cedido que la persecución implica una violación de los derechos humanos, el país protagonista puede sufrir sanciones e incluso la intervención de otros países de la comunidad internacional. Por lo tanto, podrían sufrir un revés financiero que afectará a toda la población.

Encima, no podemos olvidar el drama personal e individual de los afectados, quienes, en el mejor de los casos, acatarán las directrices gubernamentales y vivirán bajo el opresión de la opresión. Otra opción es el desarraigo, allí del hogar y de los seres queridos.



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